Cantarrana Club [2016] [05]
[Do Ya Think I'm Sexy?]





[El Sol sale por el Oeste][Cantarrana Club][08/08/2016]


[ANTECEDENTES HISTÓRICOS]




[PODCAST]




[00] Recapitulemos un poco de lo que llevamos bregao este verano en Cantarrana Club.

Hemos bajado a los sótanos inexplorados donde habita una raza poco acostumbrada a los primeros planos. Con la excusa de la Belgrado de Kusturica nos hemos adentrado en la deslumbrante obra de Mayes, el rapero de Cáceres, la ciudad de los aljibes y de los mundos underground.

Hemos estado en las trincheras de Badajoz, la ciudad sitiada. Y hemos conocido a la hermosa Juanita Smith. Y hemos indagado en la huella inglesa de la música pacense.

Hemos volado a los cielos del trampal acompañados por las músicas cósmicas de Scud Hero, esperando la llegada de los ovnis que, probablemente, nunca llegarán, pero da lo mismo, es como la llegada de los bárbaros que contaba Kavafis, y que nunca llegaron y que nos chafaron los planes porque, en el fondo, eran una solución.

Buen viaje a Grecia, Ana Gragera. Y que vuelvas repleta de emociones.

Nos hemos colado en la Iglesia de Santo Domingo en Cáceres para descubrir una enigmática placa conmemorativa que recuerda el paso de la brigada irlandesa del pirraque por nuestro pequeño país azul. Y con ellos nos hemos bebido unas cervezas y algún bitter Kas.

Hoy viajamos como cuarenta años atrás en los recuerdos, en las sensaciones.

Hoy nos vamos de feria.



[01] Pero no vamos a la feria de los farolillos y los faralaes, ni a las de las casetas privadas de pago. Vamos a la de los cacharritos. Es una feria que ya no existe. Que está en la memoria. Un ejercicio para la nostalgia. Nostalgia rural, por cierto. Una feria en la que ni siquiera la orquesta de la verbena podía competir en volumen con el estribillo de la canción sexy de Rod Stewart. ¿De dónde llegaba la pista de autos de choque a nuestra feria? Nunca lo supimos. ¿De dónde traían esa música? Jamás lo preguntamos. Tontos que fuimos.

Entre los años 1971 y 1979 se hicieron populares canciones como The Ballroom Blitz, que aquí la conocimos como Jaleo en el Salón de Baile, o algo así; Fox On The Run, sí, aquella que a veces salía en la radio a pilas con el título de Allá va el zorro; Sugar Baby Love, la que todos tatareábamos intentando imitar el falsete del uh, uh, uh que se pegó a nuestros oídos durante, al menos, dos veranos (piensa que en la más tierna adolescencia las canciones duraban más tiempo en nuestros bolsillos de los recuerdos); Superman (no te equivoques, no es la que estás pensando), y por supuesto la inevitable Do Ya Think I'm Sexy?

Soniquetes asociados a nombres como The Sweet, un grupo que comenzó en un laboratorio y que más tarde se desmelenó y acampanó sus pantalones, Rubettes, unos tipos que llevaban como seña de identidad una gorras muy London, Rod Stewart, un gañán de orígenes escoceses que gustaba del fútbol y que lucía un color de pelo imposible, o The Kinks, una banda inglesa que abrazó, durante gran parte de su carrera, una forma de hacer rock que le acercaba al Music Hall, al teatro, a la Vieja Europa, en fin.

Volvemos a subirnos a la pista. Ten cuidado con los pies.



[02] Esas canciones de Rubettes, de Rod Stewart, de los Kinks se quedaron impregnadas en la Plaza de la Iglesia y en la calle de las emociones y de los recuerdos pre-juveniles como una presencia del más allá.

Y ahí se quedaron. Hasta el 28 de enero de 2012.

¿Qué pasó ese día? Luego te lo cuento. Mientras tanto, aparta los pies que te pillo con la goma de mascar. Que voy hecho un Fittipaldi de salón.



[03] En el fondo todo tenía un cierto tufillo macarrilla: esos pantalones de campana ancha, esas imitaciones ridículas a Rod Stewart, esa colonia barata, muy barata, esas chupas de falso cuero y la raya del pelo en el medio. Cuando teníamos pelo, claro.

Macarrilla, sí, pero nada que ver con lo que vino después. Porque nosotros nunca fuimos canis. O al menos eso creíamos.

Tener en tu poder un pack de seis fichas para la pista era como tener un tesoro. Sabías que todos te iban a envidiar y que a lo mejor te servía para ligar algo más.

Eso eran tesoros, y no los del anillo. Eso era aventura, porque a buen seguro tu madre aparecería antes de consumir las seis fichas dispuesta a llevarte a casa como fuera. A golpes de zapatilla, y eso que estábamos en feria.

Pero los golpes también sonaban en el corazón.



[04] Que nadie piense que las músicas que están sonando pertenecen a esos años No. Son recientes. Y hechas en Extremadura, no en la baja Escocia. Pero participan del mismo espíritu hedonista de aquellos soniquetes al borde de la pista setentera que llegaba al pueblo durante cuatro días.

Son músicas que perfectamente podrían sonar en ese entorno, que tendrían cabida en ese paisaje sonoro y festivo.

Dance Me (1) pertenece a Lazy Rain, los de Barcarrota. El grupo que en 2013 se dio el gustazo de publicar Por un millón de años más, una pequeña maravilla dividida en cinco capítulos. Dance me era uno de ellos.

Game Over (2) no es una canción. Es una celebración de la música popular. Un himno en toda regla. Detrás están Paradise Key y llegan desde San Vicente. Sí, desde San Vicente de Alcántara.

De haber llegado de otras orillas, Game Over hubiera sido la banda sonora de cualquier vuelta ciclista televisiva, y sería tatareada hasta en la ducha con manguera en los patios de los chaleres de las afueras. Pero ellos se lo pierden.

Dame más (3) llega de Jesús García “Chuli” y su proyecto New Solaris.

Si este tema hubiera nacido en otras islas musicales hubiera llegado a ser canción del verano. Pero no de un verano. De dos, por lo menos. Fantástico llenapistas.

Han sonado golpes (4) es uno de los clásicos de nuestra música. Aguantando estos golpes estaban Coup de Soup, con lo que queda todo dicho.

Y claro, no podíamos olvidar a los causantes de que un día, sin buscarlo, ese 28 de enero de 2012, en Badajoz, en la Sala Aftasí, intuyéramos esta conexión de nuestra música más reciente con aquellas pistas de autos de choque setenteros. Son The Wish.

Y son deslumbrantes.



[05] Hasta el año que viene. Hasta la próxima feria. Esperemos que vuelvan los mismos autos de choque. Los de Tena. Derrapan en las curvas como los auténticos, o al menos eso dicen los que tienen el carnet de conducir, claro. Te recuerdo que en nuestro Radio Abisinia puedes seguir todos los capítulos de Cantarrana Club si te perdiste alguno. Con el guión completo para que no te pierdas detalle.

Ah, y además, puedes pasar las horas muertas escuchando un montón de canciones para los autos de choque. Cuando tengas el espíritu feriante, claro. Que disfrutes.



[PLAYLIST]

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