Cantarrana Club [2016] [08]
[Menos mal que nos queda el Mar]





[El Sol sale por el Oeste][Cantarrana Club][05/09/2016]



[PODCAST]




[01] En Extremadura no hay mar. Pero las apariencias engañan. Cáceres. 12 de septiembre de 2014. El Hotel Las Marinas lleva un tiempo cerrado. Delante de su fachada es habitual ver a músicos con sus guitarras o acordeones mostrando su buen hacer y entreteniendo el devenir de los jubilados que bajan a la plaza en busca de eventos en los que ofrezcan catering para irse cenados a casa.

Pasas por allí y ves a alguien con el cordón para sujetar la guitarra como el que usan las rondallas y que da tan poco glamour rockero, un atril con hojas sujetadas con pinzas para colgar la ropa, el ukelele de rigor que tanto hartazgo provoca ya, un tipo tocando el violonchelo, otro el cajón, un guitarra pelocho y un joven con pinta de adolescente en calzonas cantando en inglés.

La estampa te podría llevar a pensar en algún grupo pastoral de los que asoman por nuestras calles con cierta frecuencia.

No te fíes.

A mediados de 2015 apareció por Cantarrana un ep llamado First Take. Lo firmaba Madein. Cinco temas. Tan sólo cinco temas. Pero joder con los cinco temas. Sí, son los mismos del ukelele y la pinza de la ropa enfrente del Hotel.

Madein es un proyecto creado en Elvas y con apeadero en Badajoz. Daniel Paula es el cantante con cara aniñada y el cordón de las rondallas al cuello. Fernando Arce es el barbas que tocaba el chelo. Carlos Lebre es el guitarra que identificábamos en el hotel como el pelocho. Y Natanael Paulino el baterista.

First Take es un trabajo soberbio. Puro rock de principio a fin que acoge como pocas veces en su seno lo sones de un violonchelo.

Incluso llegamos a entender lo del ukelele. No conviene olvidar que ese instrumento que desde hace un tiempo usan tanto, tanto, tanto las cantautoras plastas que por ahí en el mundo hay y los indies buen rollito que también los hay, procede del cavaquinho que lleva usándose siglos ha en la música tradicional del otro lado de la raya.

En este 2016 publican Like Growing Waves en el que regraban los temas de First Take y añaden algunos más para conformar un disco brillante. De Like Growing Waves escuchamos un delicioso vals de Lake Bottom.

[00] Larga vida a Madein. Borrando rayas. Con dos narices. Menos mal que nos queda el mar. Músicos extremeños y portugueses bajo el mismo techo sonoro.

A veces es el techo de un oscuro club de jazz lisboeta. Otras veces son los techos artesonados de las aulas de la Universidade de Évora, en las que se imparte la licenciatura en música de jazz. El verdadero granero de este lado del Oeste por el que han pasado algunos de nuestros músicos.

En otras ocasiones son los bares. Y los conciertos. Y las redes sociales.

Antonio Pintor, de Almendralejo, es el batería de Switchtense. Bandera del trashmetal portugués.

El eje San Vicente - Alburquerque - Badajoz - Campo Maior - Elvas ha asistido al nacimiento de proyectos como Massive Stone o Semimental.

Nono Blázquez o Joaquín de la Montaña también tienen algo que decir en el mundo del jazz de un lado y del otro de la raya. O Diego Antúnez y Margarida.

Comando Macondo es un proyecto atípico. Markos Bayón y Glaucia Mendes son algunos de sus nombres.

Cira Fernández crea una exquisitez con Raúl Marques, de Viseu. Es Olivenza.

La pareja formada por Savy Miralles y Lena Hermart se van a vivir a Lisboa. Abandonan Badajoz porque allí “hay más de mi música”. Palabras textuales.

Javier Alcántara y Pablo Vidal, el de los Payasos Dopados, merecen un ratito.

Otras veces, sin embargo, el contacto se hace en la calle. Sin techo.

[02] Marco Aranda firma como Brosdol. Lleva ya sus años en esto de la rima. Cuenta que de pequeño ya era grafitero y firmaba como Bros. Tuvo que sumarle Dol para no coincidir con un tipo de fuera y de igual firma.

A partir del año 2000 se encuentra con Isayah Thomas. Este nombre es, sin duda, la figura más misteriosa y enigmática de la música extremeña.

De 2014 es el videoclip impagable de Meu bairro es tu barrio. El vídeo se grabó en la Quinta do Mocho, el gran barrio estigmatizado de Lisboa, y hoy reconvertido en una gigantesca galería de arte público, como algunas otras zonas de la ciudad, convirtiendo a Lisboa en uno de los referentes mundiales del Street Art y del graffiti

Secundado por conocidos raperos lisboetas, Marco Aranda y Víctor Manuel Botello trazan una instantánea de cine negro. No faltan, of course, las miradas retantes y chulescas. Miradas sombrías, en fin.

Pero detrás de toda esta parafernalia callejera, de la estética cinematográfica del Ghetto, Meu bairro es tu barrio abrió la espita para que nos adentráramos en una obra personalísima como la de Marco Aranda.

Desde 2014 entra en nuestra vida cotidiana del Proyecto Cantarrana como un tsunami, y desde aquí seguimos su trabajo que ya pasa por el apoyo visual casi constante. Y todo ello por un barrio.

La conexión Badajoz-Lisboa se agranda y se hace imprescindible. Una colaboración al margen de los cauces oficiales, nacida en las noches de barrio y debajo de los puentes.

El propio Brosdol es sabedor y consciente de que hemos cercenado el tema que a va a sonar. Buena parte del texto sonaría algo explícito a media mañana en una radio. Ni el propio canal ni el artista nos han puesto trabas. Para evitar momentos algo incómodos nos hemos autocensurado.

La autocensura. Uno de los males de los tiempos que corren.

Lo de Brosdol es tremendo. Nos gustaría pensar que tras sus textos de poesía de proximidad, de la lírica de barrio, del lado oscuro de la vida en las calles, él es consciente de que existe eso que llaman la literatura maldita. De que conoce los nombres de Jean Genet o Los cantos de Maldoror del Conde de Lautréamont. Pero probablemente no es necesario. Ni tampoco sea necesario que tenga presente que ya existieron Caravaggio o Pasolini para retratar la mala reputación.

Figuras que parecen estar presentes en Tras de mí, el que es probablemente el mejor videoclip de este 2016. Grabado en otro barrio. En Badajoz. En Los Colorines. Un ejercicio bellísimo de poesía visual y de una hermosura que desarma. Pocas veces se encuentra tanta belleza en la cara amarga de la vida. De la vida real, por cierto.

Brosdol (contando con Isayah Thomas y Víctor Botello, claro) crea un imaginario de lírica deslumbrante. Una parábola de lo marginal. La suma final está preñada de poesía desnuda, sin concesiones, de falsa ingenuidad neorrealista y que nos vuelve a evocar las imágenes de Pasolini y los claroscuros de Caravaggio. En Badajoz y en Lisboa. No nos podemos olvidar del Bronx, claro. Estaría bueno.

[03] Y ahora nos vamos a la Pampa. Volamos a Argentina.

Lo de Pablo Daniel Vidal es propio de una novela decimonónica. Que no se nos enfade, pero recuerda al viaje inverso de Marco, el del mono Amedio.

Pablo viajó en 2001 de Argentina a Europa. Al Alentejo. A Évora. A nuestro Oeste. Y una noche se presentó en Badajoz. A 110 kms. En la Remayte. Allí convenció a Vicente y a Jaramillo. Y continuó con el grupo que había montado en América en el año 2000. Los Payasos Dopados. Punk, reggae, ska, rock.

Están locos. Se hacen kilómetros a espuertas. Pablo vive en Évora. Luis Carlos Gámez en las Vegas Bajas. Borja viaja en tren desde Mérida y hay que ir a recogerle. Los hermanos Jaramillo viven en Badajoz. Hoy ensayan en Badajoz, mañana en Pueblonuevo, en la nave de Luis Carlos, otras veces tienen que ir a Évora.

Pablo, por su cuenta, publica discos en solitario. Y tira de Daniel Catarino, el de Capote Música. Uno de los grandes músicos alentejanos, portugueses, cantarranero, europeo.

Están prestos a presentar su nuevo disco. Errorismo. Lo presentan en Évora, claro. En la Sociedade Harmonia Eborense.

En 2013 publicaron La odisea cotidiana de los famosos y heroicos nadie. En este disco estaba este tema. Hay.


[04]
Pero nuestro retrato más completo de estos caminos de ida y vuelta a través de unas fronteras que ya hace tiempo decidimos mandar al carajo, es, por supuesto, Javier Alcántara.

Javier Alcántara es una de las joyas que tenemos en nuestro territorio. Un guitarrista sensacional. Un espíritu inquieto. Un músico terapeuta incansable. Y dicen que, además, es buena gente. Qué más se puede decir.

Para él trabajar con músicos portugueses es algo natural. Yo creo que ni se lo plantea.

Hace poco publica Resilience. Un disco hermoso. Delicado. Contundente. Un trabajo muy serio.

El disco lo componen catorce cortes de poderoso aliento jazzístico, compuestos en su totalidad por el guitarrista extremeño, en una maravillosa aventura musical que comparte con grandes y consagrados músicos de panorama internacional como: Perico Sambeat, Pedro Cortejosa, Narciso González, y los brillantes y jóvenes músicos lisboetas André Mota, André Ferreira, Diogo Santos y Joâo David Almeida.

Pero Resilience no es solo música: contiene un libro de 24 páginas con colaboraciones de poetas, un fotógrafo, un novelista, un narrador oral y un ilustrador para acompañar la música de Javier Alcántara en este viaje de Resiliencia.

Luís Filipe Sarmento, Elías Moro, José María Cumbreño o Daniel Casado entre los poetas. Salvador Retana y Gamero Gil entre los pintores.

[05] Se acaba el verano, que no el calor sofocante. Finaliza nuestro Cantarrana Club. Hemos viajado a los bajos fondos de Cáceres, a los días de asedios de Badajoz, a los pioneros, a las músicas para ser vistas y danzadas, hemos buscado ovnis en Santa Lucía del Trampal, hemos pasado unos buenos ratos de feria.

Llega el Día de Extremadura. Día de himnos. Nos vamos con el que consideramos nuestro himno. El Candil. Al igual que el verano pasado. Pero un candil rayano. Con guitarra portuguesa. Candea Fado. Acetre. Barrunto. 2003. Menos mal que nos queda el mar. Menos mal que nos queda Portugal. Besos y abrazos según corresponda. Ha sido un placer. Obrigado.


[PLAYLIST]

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